“DOS SON PAREJA,

 MÁS………….SON MULTITUD”

 

 Actualmente en nuestra sociedad, se están produciendose cambios en el concepto de familia a consecuencia de las separaciones y divorcios. Las familias son más amplias,  generando distintas formas  de afrontar las  nuevas relaciones.

     Comenzar una relación con otra persona significa tener nuevas ilusiones, iniciar proyectos en común, estar vivos y alegres, tener la fuerza para hacer todo lo que nos propongamos, ver las cosas de forma diferente, en definitiva, desprender mucho amor a todos y a todo lo que nos rodea y estar dispuestos a comernos el mundo en un solo bocado.

      Sin embargo, aparecen “viejos asuntos” que no hemos sanado de la  relación anterior y los llevamos a la nuestra nueva relación. También sabemos que tenemos responsabilidades adquiridas anteriormente y que no nos podemos olvidar de ellas porque es para toda la vida. Me refiero a los hijos. Ellos vienen en nuestra maleta y es lo que aportamos a la recien iniciada relación de pareja.

    “Nuestros hijos son nuestros y no de la nueva relación”. Por ello, hemos de ser conscientes donde está nuestra pareja y dónde están nuestros hijos.

    Algunos padres, creen que la nueva pareja ha de “cargar” con esa responsabilidad y así empiezan los desencuentros, creando desarmonía y descontento.

      En mi consulta han llegado casos donde el hombre o la mujer que aportan uno o varios hijos, e incluso hacen participe a su cónyuge de sus conflictos con ellos e incluso con  la ex pareja, produciendose inestabilidad y desequilibrio entre los dos.

      Este es el caso de una de mis pacientes, que vino a consultar qué podía hacer. Ella era divorciada sin hijos y su pareja era divorciado con una hija que vivía a 3oo km de su padre. Mi paciente se implicó tanto en los conflictos de su pareja para ayudarle que estaba muy afectada emocionalmente.

¿Qué hacer en estos casos?

    Evitar entrar en los conflictos o responsabilidades del otro. Saber cuál es mi parcela y cuál es la del otro, nos protege de desestabilizarnos a nivel emocional. Esto se llama poner límites…

    Si has entrado en la parcela del otro, lo mejor es salir del territorio vecino, es decir, de nuestra pareja, sus hijos y demás asuntos personales de su vida anterior. Como dice Landrú:Cuando esté en una callejón sin salida, salga por donde entró”...

 

    Es fundamental, saber dónde está nuestro lugar y permanecer allí.  Confiar que el otro tiene los recursos para encontrar soluciones a los conflictos que se le plantea. Nuestra misión es no implicarnos evitando la basura emocional y dejar actuar al otro según su saber y entender. Esta es la forma más adecuada de Apoyar a nuestro nuevo compañero de viaje. Pero ¿Cómo me voy a queda fuera del problema?

    Ayudar a nuestro cónyuge es simplemente estar ahí. Ese es el mejor apoyo. Sin embargo, esto es muy difícil de entender. Solemos implicarnos  y creemos que así ayudamos a nuestra pareja. Esto es un concepto erróneo.

    En terapia, tratamos de cambiar este patrón de comportamiento tan arraigado en la sociedad, hablo sobre los sacrificios en favor del amor. Por ejemplo: “mi pareja tiene que escucharme lo que me pasa con mi hijo, aunque ella no quiera, porque es la persona que quiero”, “si no le cuento mi problema con mi hijo, mi ex pareja…… hay una parte de mí que no comparto con ella y eso no lo quiero. He de compartir el 100% de mi vida con mi pareja”, “he tenido que hablar los problemas de mi hijo con mis amigos porque tú no has querido escucharme”, entre otros comentarios que he escuchado en mi consulta.

       Según Dr. Bucay, psiquiatra y psicoterapeuta gestáltico de reconocimiento social, con el que he tenido el honor de trabajar en varias ocasiones, en su libro “El camino del encuentro” dice: “El amor es un sentimiento que avala la capacidad para disfrutar juntos de las cosas y no una medida de cuánto estoy dispuesto a sufrir por vos, o cuánto soy capaz de renunciar a mí”…

Dra. Marilo Velez… Psicologa (especialista en Clinica)/ Psicoterapeuta 

www.PsicologiaMariloVelez.com