1. Nunca estéis enfadados
los dos a la vez.

2. No os gritéis jamás, a no ser que la casa
se incendie.

3. Si uno de los dos debe ganar una discusión, deja
que sea el otro.

4. Si tienes que criticar, hazlo con amor y
delicadeza.

5. Nunca menciones errores del pasado.
6.
Olvídate del mundo entero antes que de tu pareja.

7. Nunca os
vayáis a dormir sin haber hecho las paces por una discusión.

8.
Al menos una vez al día, hazle un comentario amable o ten un gesto de
amor.

9. Cuando te hayas equivocado, admítelo y pide perdón. Si
se equivoca, perdónale.

10. Se necesitan dos para una pelea, y
quien no tiene la razón es normalmente el que más habla.

"Cuando Bartolomé habla de Maria Luisa, la más tierna de sus sonrisas
ilumina su rostro. No hay mujer más elegante, atractiva, buena y
hermosa que su esposa. Y no puede imaginar un viaje de negocios sin su
compañía: ella es su mejor “relaciones públicas”, animada conversadora
en cualquier idioma, sensible y delicada con los compañeros de trabajo
de su marido, y con sus esposas. De hecho, no recuerda un solo viaje en
que no hayan sido generosamente agasajados por sus anfitriones con una
entrañable cena familiar.
Bartolomé refleja en su mirada que el
matrimonio ha llenado su vida con todo lo que una persona podría desear.
Se siente seguro, realizado, y es siempre un placer programar sus
viajes y momentos a solas con su mujer.
Ella lo sabe todo sobre
él; y él conoce hasta los más íntimos sentimientos de ella. De vez en
cuando discuten, pero saben cómo reconciliarse. Es un ejercicio que sale
casi de manera natural. En realidad, Maria Luisa y Bartolomé no están
en su fase de “luna de miel”. Cuarenta años de matrimonio, cuatro hijos y
cinco nietos no han hecho más que consolidar su amor. Se conocieron
siendo muy jóvenes, y desde entonces están profundamente enamorados.
Está

claro que Maria Luisa y Bartolomé, al igual que muchas parejas que
conocemos, han logrado la felicidad en el matrimonio: su amor es para
toda la vida. Han comprendido que una relación satisfactoria y duradera
no sucede al azar, sino que la vida matrimonial está llena de momentos
para construirla con mayor solidez, a través de una amplia variedad de
detalles y manifestaciones de amor.

LOS SECRETOS DE UN AMOR PROFUNDO, TIERNO Y DURADERO
*Busca

siempre el segundo lugar*
“Poner al otro por encima de
uno mismo”. Muchos de los matrimonios que se rompen lo hacen por no
vivir esta sencilla máxima. El egoísmo no funciona en un matrimonio. A
menudo las parejas son más egoístas entre sí que con sus amigos. Se
preocupan por estar al tanto de los éxitos y acontecimientos en la vida
de sus amigos, por buscar áreas de interés común, y ceder para evitar
romper una amistad. Y sin embargo, no ponen la misma energía cuando se
trata de la relación con su esposo/a.

Los mejores matrimonios son
aquellos en los que rige el principio de dar en lugar de recibir, donde
los esposos colocan las necesidades, aspiraciones, esperanzas y sueños
de su pareja por delante de los propios.

Si uno de los dos pone
en práctica este principio con constancia, es altamente probable que el
otro responda de manera recíproca y espontánea con el mismo amor,
cariño, entrega y consideración."

*Sé generoso en tus halagos*
"Al menos una
vez al día, busca algo positivo que decir a tu esposo/a. Siempre puedes
encontrar en la otra persona algo que sea noble, correcto, puro, amable,
admirable, excelente o digno de ser alabado. Piensa en estas cosas, pon
atención a lo largo del día. Para asegurar un amor para toda la vida,
debes ser el “fan número uno” de tu esposo/a.

Samuel Johnson
escribió en el s. XVIII: “El aplauso de un solo ser humano tiene grandes
consecuencias en la vida de una persona”. El famoso psicólogo John
Gottman, que estudió a 2.000 matrimonios, afirma que por cada comentario
o acción negativa se precisan al menos cinco positivas que las puedan
contrarrestar, para que el amor de la pareja se mantenga fresco. Gottman
recomienda todos los piropos, sonrisas y manifestaciones de ternura
posibles, al tiempo que advierte contra la crítica, el rencor y las
actitudes defensivas.

Así pues, halaga a tu esposo/a por todo
aquello que es admirable en él/ella. Si es honrado/a, dile cuánto te
agrada que lo sea; si es fiel, explícale lo maravilloso que es poder
contar siempre con él/ella; si es dependiente o inseguro/a, dile lo bien
que te sientes pudiendo apoyarle y sintiendo cuánto cuenta tu opinión; y
si está muy seguro/a de sí mismo/a, puedes expresar la seguridad que
esa virtud te aporta también a ti

www.PsicologiaMariloVelez.com

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