MIRAR AL SOL: UNA PRÁCTICA MILENARIA

Según los maestros Hira
Ratan Manek y Umasankar, la práctica de mirar al Sol aparece recogida en
diversas fuentes antiguas. Destacan las escrituras del primitivo
hinduismo y del jainismo. En ellas se señala que esta técnica era
realizada por los primeros practicantes de yoga, quienes creían en sus
efectos curativos y espirituales. Esta tradición fue recogida también
por algunas corrientes taoístas y ciertas escuelas chinas de tai chi,
bakua, hsing, chi kung y de otras artes marciales que contemplan la
técnica de mirar al Sol para obtener mayor salud física y emocional.
Sin
embargo, si en el pasado hubo un conocimiento profundo sobre ella, hoy
se ha perdido. Algo similar sucede con la moderna secta islámica
Ahmadiyah. Sus miembros tienen la costumbre de mirar al Sol al mediodía y
aseguran que dicha práctica procede del santo Ahmad al-Badawi (siglo
VIII). Por su parte, los nativos norteamericanos, sobre todo los del
Sudeste y los de las montañas Rocosas, realizaban dicha práctica por la
mañana durante media hora y siempre con un sentido profundo de gratitud
al Sol por los dones que les ofrecía. Los antiguos sacerdotes incas,
mayas y aztecas, tradicionalmente adoradores de este astro, miraban
también al Sol, pero no parece que la costumbre fuera compartida por el
pueblo

CÓMO SE PRACTICA
EL YOGA SOLAR: Paso a paso

Seguir los pasos  cuidadosamente para garantizar su eficacia y su inocuidad: 
– Seguir todo el proceso
sin prisas. 

–  Mirar al astro a una hora segura, (a primera hora de la mañana o a ultima hora de la tarde, no
cuando está en su punto más alto). 

– El primer día mire al Sol solo
durante 10 segundos. Al siguiente contemple al astro durante 20
segundos. Ir aumentando 10 segundos cada día

– Cuando hayan transcurrido tres meses habrá cubierto la
primera fase: podrá mirar al Sol durante 15 minutos y habrá obtenido
beneficios físicos importantes. Así podrá dar por finalizada la primera
fase del proceso. Bastará un mantenimiento consistente en mirar al astro
5 minutos al día. 

– A los seis meses habrá culminado la segunda
fase: podrá observar los rayos solares durante media hora diaria. La
mejoría se apreciará en el plano mental. Los miedos y los pensamientos
negativos irán desapareciendo. 

– A los nueve meses habrá completado
todo el proceso: podrá mirar al Sol durante 45 minutos. Es el máximo
tiempo recomendable.
Apreciará una mejoría en el plano espiritual. 


Transcurridos los nueve meses, tendrá que reducir la práctica a 15
minutos diarios durante un año. Con esto se consigue comer menos y
reducir las respiraciones por minuto. La salud mejora. 

– Procure
llevar a cabo esta técnica descalzo y sobre suelo natural, es decir,
tierra (jardín, parque, playa, monte…). No se recomienda pisar la
hierba. 

– Si tiene que abandonar la práctica durante un tiempo,
cuando la reanude prosiga en el punto en el que la dejó, ya que el nivel
de frecuencia vibratoria alcanzado no se pierde. 

– Nunca fuerce la
vista y abandone la práctica si siente dolor de cabeza.

Este
último asegura que las pruebas científicas que le han realizado muestran
que su glándula pineal es comparable a la de un joven de veinte años a
pesar de tener casi setenta. Al igual que los otros gurús citados, Hira
dice que únicamente se alimenta del Sol y de líquidos: “He demostrado en
dos ocasiones que es posible vivir sin comer. Entre 1995 y 1996 varios
doctores del colegio médico de Kerala [India] me observaron durante 211
días y constataron que solo bebí agua. Asimismo, entre los años 2000 y
2001 un equipo internacional de 21 médicos me mantuvo bajo control a lo
largo de 411 días en Ahmadabad [India] y verificó que solo había
ingerido agua”.

ÓRGANOS DE LA LUZ

Las propiedades benefactoras del Sol sobre la vida en el
planeta Tierra son bien conocidas. Sin embargo, se ignora la importancia
de la luz solar para mantener la vista sana: los ojos son los órganos
de la luz.
  En el best
seller mundial titulado Curación emocional, el doctor David
Servan-Schreiber
demostró los beneficios de la luz en pacientes
depresivos y con fibromialgia mediante la simulación de un amanecer
natural. En efecto, muchas personas que sufren trastorno afectivo
estacional experimentan una notable mejoría (su grado de fatiga y de
depresión decrecen) cuando su cuerpo y su mente se reequilibran y se
resincronizan a través de la luz de espectro completo. Para esto no solo
hace falta recibir la cantidad adecuada de luz, sino también es
necesario que sea de la calidad idónea.

“Tomar el Sol en los ojos
con los párpados cerrados es una actividad sana y natural.
Los animales
lo hacen. No se trata de un ejercicio, es una actividad autocurativa”,
explica Thomas R. Quackenbush en su libro Relearning to see
(Reaprendiendo a ver).
Otra cuestión es mirar al Sol con
los ojos abiertos,
como aconsejan los seguidores del yoga solar, justo
el tipo de práctica que muchos médicos –tanto orientales como
occidentales– aseguran que puede llegar a causar ceguera y daños
oculares irreversibles. ¿Qué les puede suceder entonces a los que llevan
a cabo este tipo de yoga durante mucho tiempo? ¿A qué se exponen?

RECOMENDACIONES

El maestro sufí pakistaní
Khwaja Shamsuddin Azeemi
recomienda mirar al Sol para mejorar los
trastornos oculares, la concentración mental y el bienestar general,
pero alerta de que solo debe hacerse durante los primeros minutos
después del amanecer,
cuando el astro es de color rojizo-anaranjado.

Los
principiantes no deben practicarlo más de un minuto al día durante seis
meses. En cualquier caso, desaconseja hacerlo durante períodos
prolongados, ya que puede ocasionar problemas mentales.

Se realiza fuera de la franja de la primera media
hora después del amanecer o antes de la última media hora anterior al
atardecer puede resultar peligroso”.
E insiste en que no debe llevarse a
cabo nunca entre las diez de la mañana y las tres y media de la tarde. 
Algunas cuentan que tan solo después de tres meses de práctica han
conseguido equilibrar sus emociones y liberarse de sus fobias, su
depresión, su ansiedad y sus miedos.

LAS TRECE FASES DEL YOGA SOLAR: Los beneficios de su
práctica

El gurú Umasankar ha
sistematizado trece fases, y sus correspondientes beneficios, en la
práctica del yoga solar.

Son las siguientes: 
1. Conquista de todos
los deseos materiales (sexualidad, ira, avaricia, estrechez mental, ego y
celos, vergüenza, odio y miedo). 

2. Desarrollo de la energía
divina. 

3. Descubrimiento del alma (atma darshan).
4. Iluminación
(samadhi). 

5. Dominio del hambre. 
6. Control de la sed. 
7.
Dominio de las enfermedades. 

8. Acomodación de la mente a todas las
situaciones (paramahansa). 

9. No tener enemigos, ya que todos se
convertirán en amigos (incluidos los animales). 

10. Longevidad. 
11.
Igualdad vibratoria del cuerpo con la Tierra. 

12. Igualdad
vibratoria del cuerpo con el Sol. 

13. Igualdad vibratoria del cuerpo
con el Universo.

Fuente: www.masalladelaciencia.es
www.PsicologiaMariloVelez.com

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Autor: MariloVelez

Psicóloga y Psicoterapeuta Gestalt www.PsicologiaMariloVelez.com

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