Escucha a los demás y no te centres en ti mismo. Durante las
conversaciones, concéntrate en lo que la otra persona está diciendo y no
en lo que tú estás sintiendo o pensando. 
Trata de borrar de tu mente la palabra "especial". 
Especial implica “mejor que”, o más importante que. 
En realidad todos somos especiales; por lo tanto, nadie necesita la etiqueta de "especial”.

Practica la meditación diaria o el acallar la mente para deshacer la ilusión de que estás separado
del universo. Trata a los demás como te gustaría que los demás te trataran a ti. 
Poco a poco verás, cómo te sentirás conectado con todo y con todos,
y experimentarás un sentimiento de bienestar cada vez, más profundo.

Evita criticar, juzgar o evaluar a los demás.
No impongas tus puntos de vista.
Da oportunidad a los demás
de expresar sus sentimientos, pensamientos o creencias,
y escucha con respeto y atención, aunque no estés de acuerdo.
Existen muchos “mundos” en este mundo, y no necesariamente el que sean diferentes
quiere decir que estén mal.

Examina
¿en qué te beneficia sentirte ofendido?
Lo que ofende es obra del ego;
Está en tu mente.
Tú decides si aceptas una ofensa o no.
Recuerda:
¡Nadie te ofende!

Definitivamente,
es recomendable guardar silencio, cuando es necesario y no dejar que el
ego se alimente de los halagos, o profiera ofensas a los demás .

Pon fin a la búsqueda externa de la libertad y conoce el sabor de la
auténtica libertad que es la comunión con tu verdadero yo.

La auténtica libertad no necesita nada para demostrar su existencia.
Sólo siendo auténticamente libre podrás amar, porque no existe 
Amor sin libertad.

Practica:
El perdón
La tolerancia
El amor
con todas las personas y te sorprenderá
el descubrir, cómo cada azucena de perdón
que ofreces a tu hermano, regresa a ti,
como un regalo de paz, tolerancia y amor.

No se trata de dejar de ser tú mismo.
Por el contrario, se trata de:
Re-descubrirte

Ser libre
Ser Tú otra vez.
Dejar de lado las máscaras y las poses.


Dejar la falsa imagen que has creado y has creído que eres.
Dejar de sufrir
y ser feliz de nuevo.

Se trata de liberarte de la carga del orgullo, 
el resentimiento y el dolor

De amar sin miedo,
de confiar otra vez,
de creer y estar abierto
a recibir todas


las bienaventuranzas
que este mundo tiene para ti.
De liberarte de las poses,
los prejuicios y el sufrimiento.
Abrir los brazos y recibir
todo el amor que está


disponible solo para ti.


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