Cuento de la vaca

“La oportunidad frente a ti” Marilo Velez

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Cuentan que un viejo maestro quería enseñar a uno de sus discípulos cómo muchas personas viven atadas a una vida miserable y no logran superar los obstáculos para cambiar sus vidas.
La lección más importante era aprender lo que sucede cuando finalmente nos liberamos de las ataduras y utilizamos nuestro verdadero potencial.
Para enseñar esta lección, el maestro acompañado por su joven discípulo fue a visitar algunos lugares más pobres y desolados del país.
Después de caminar durante algunas horas, encontraron una casa muy humilde, parecía la más pobre de todas. Sus paredes estaban casi milagrosamente de pie y rodeada por mucha basura dando un aspecto muy desagradable a la vivienda.
No les importó. Tenía que encontrar un lugar para cobijarse en la noche. Asi que sin más, llamaron a la puerta para pedir hospedaje.
A pesar de ser una casa muy pequeña con tan solo 10 metros cuadrados donde vivían 8 personas, los acogieron en su humilde hogar dándoles cobijo y comida
En medio de este estado de escasez y pobreza total, la familia tenía una única posesión de gran valor para ellos: una vaca.
La vaca alimentaba a toda la familia con la poca leche que daba. Era su única posesión y todo giraba en torno a ella.
Allí, en medio de la basura y del desorden, pasaron la noche los dos viajeros.
Al día siguiente, muy temprano y sin despertar a nadie, se dispusieron a continuar su camino. Antes de irse de aquel lugar, el anciano sacó una daga que llevaba en su bolsa y degolló a la pobre vaca
Maestro, dijo el joven: “¿Qué has hecho? ¿Cómo has podido matar a esta pobre vaca? Era lo único que tenía esta familia”
Sin contestar a las preguntas del joven, el anciano salió de allí y continuo la marcha
Partieron sin poder saber qué suerte correría aquella familia ante la pérdida de su única posesión.
Un año más tarde, el maestro junto con su discípulo regresó aquel lugar para saber qué suerte había corrido aquella familia. Buscaron la casa ruinosa y en su lugar encontraron una gran casa. No lo podían creer. ¿Qué había pasado con aquella familia? Tal vez habrían tenido que irse de allí y otra familia había ocupado aquel lugar?
Solo había una forma de saberlo y era preguntarlo.
Asi que llamaron a la puerta y les abrió el dueño de la antigua casa ruinosa.
¿Cómo es posible? preguntó el joven con gran sorpresa. Hace un año nos dio casa y comida durante una noche y fuimos testigos de la más profunda pobreza en que ustedes se encontraban. ¿Qué ocurrió durante este año para que todo esto cambiara?
“El mismo día de vuestra partida, comentaba el hombre, algún maleante, envidioso de nuestra vaca, la degolló. Nuestra primera reacción ante la muerte de la vaca fue de angustia y desesperación ya que por mucho tiempo, era lo único que nos daba de comer”
Sin embargo, poco después de aquel trágico día, decidimos que a menos que hiciéramos algo, muy probablemente moriríamos de hambre. Así que decidimos limpiar el terreno de la parte de atrás de la casucha, conseguimos algunas semillas y decidimos sembrar vegetales y legumbres con los que pudiésemos alimentarnos.
Después de algún tiempo comenzamos a vender algunos de los vegetales que sobraban y con ese dinero compramos más semilla y comenzamos a vender nuestros vegetales en el puesto del mercado. Así pudimos tener dinero suficiente para comprar ropas nuevas y arreglar nuestra casa. De esta manera ahora tenemos una nueva vida.
El maestro, quien había permanecido en silencio, prestando atención al fascinante relato del hombre, llamó al joven a un lado y en voz baja le preguntó:
¿Tú crees que si esta familia aún tuviese su vaca, sus vidas habrían cambiado?
El joven le dijo “Seguramente no, maestro”
Hablar sobre la historia y su Moraleja
Su vaca no solo era su única posesión sino también les tenía encadenados a una vida de miseria.
Al morir la vaca, se liberaron de esa falsa seguridad que les hacían sentir tener algo de valor y se vieron obligados a tomar una decisión urgente. Buscar algo más sino querían morir ellos también
Así que cuando tienes poco y lo poco que tienes se convierte en un castigo, te impide buscar algo más. No eres feliz con ello, pero tampoco eres totalmente miserable. Estás frustrado con la vida que llevas pero no lo suficiente como para querer cambiarla. ¿Conoces al alguien asi?
Cuando tienes un trabajo que odias, que no suple tus necesidades económicas mínimas y no te trae ninguna satisfacción, es fácil tomar la decisión de dejarlo y buscar uno mejor.
Sin embargo, cuando tienes un trabajo del cual no te gusta y suple tus necesidades básicas aunque no te ofrece la oportunidad de progresar, tienes cierta comodidad pero no la calidad de vida que verdaderamente deseas para ti y tu familia, es fácil conformarte con lo poco que tienes.
Muchos de nosotros también tenemos vacas en nuestra vida.
Son Ideas, excusas y justificaciones que nos mantienen atados a la mediocridad, dándonos un falso sentido de estar bien cuando frente a nosotros se encuentra un mundo de oportunidades por descubrir. Oportunidades que sólo podremos apreciar una vez hayamos matado a nuestras vacas.

Marilo Velez… Psicóloga, Psicoterapeuta Gestalt, con más de 1.001 soluciones

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1º Programa de Radio con la Dra Mariló Vélez

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Dra. Mariló Vélez, Psicóloga Clínica y Psicoterapeuta Gestalt

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